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La industria de las armas ligeras está cambiando progresivamente. Se percibe a primera vista que la oferta de armas cortas con estructura de polímero es prácticamente total de parte de la mayoría de las fábricas internacionales.
Por otra parte, las armas largas están tomando un nuevo rumbo: armas más livianas y de acción corta con cartuchos cortos con igual poder que sus antecesores, que requerían armas pesdas y cerrojos tipo magnum.
La orientación táctica, tanto en defensa personal como para el personal policial y militar es muy marcada, con un grado de ergonomía para el combate que reune la experiencia de años de pruebas sobre el campo real.
Pero, quizá lo más importante reside en dos factores: las técnicas y métodos de fabricación y las funcionalidades operativas incorporadas en todas ellas.
El avance en la ingeniería metalúrgica es notable, nuevas aleaciones, más durables, e ingeniería aplicada para mejorar la ergonomía y permitir diseños acordes con el uso que se les va a dar.
Esto nos lleva a una conclusión importante. El mundo de las armas ligeras se está especializando. Antes, un arma podía servir para combate, defensa, seguridad, inclusive para cazar. Y si le faltaba algo, se la adecuaba o "customizaba" de acuerdo a la necesidad particular.
Hoy día no. Hay cartuchos esmeradamente concebidos para fines concretos y definidos, armas largas y cortas diseñadas con todos lo accesorios y adecuadas para cada rama de aplicación, y algo similar ocurre con las armas cortas.
Está llegando la hora de que el usuario de armas deba incorporar un nuevo conocimiento: "saber elegir". Algo que no siempre es fácil.
El Editor
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