a.
La sujeción del arma debe ser tal
que el guión y el alza se mantengan
alineadas naturalmente sin ningún
esfuerzo extra para mantener esta relación.
Sin este recurso, el guión tendrá
la tendencia de moverse de un lado a otro
de la entalladura del alza o por encima
o por debajo de ella. La alineación
de las miras, rápidamente recuperada
luego del retroceso, sin necesidad de corrección,
acelera la recuperación de la posición
y mejora el control durante las series de
tiro temporizado y de tiro rápido.
Mantener las miras alineadas debe ser ua
acción sin esfuerzo antes del próximo
disparo. Puede aplicarse una presión
firme y segura sobre el gatillo si las miras
se mantienen alineadas sin esfuerzo, y esto
se logra con más facilidad si para
ello no debe moverse la muñeca o
la cabeza.
b.
Empuña la pistola con suficiente
firmeza mientras se produce el disparo de
forma tal que la elevación o deslizamiento
del empuñe, no producirá una
pérdida en el control del arma. La
recuperación del retroceso para el
próximo disparo, cunado se ejecutan
series temporizadas, es afectada seriamente
por la pérdida de la alineación
entre el alza y el guión. La presión
del gatillo bajo estas condiciones es hecha
con renuencia, tímidamente y sin
decisión.
A menos que pueda retomarse rápidamente
el empuñe apropiado, (prácticamente
imposible en el transcurso de una serie
de tiro temporizado o de tiro rápido
con pistola calibre .45), el mantenimiento
de las miras alineadas mientras se presiona
el gatillo con decisión no es tarea
fácil. Cuanto más firme sea
la empuñadura, casi al límite
del temblor de la mano, mejor será
el control. El grado de presión que
deberá ser aplicado al sujetar el
arma está determinado por la condición
y estado de los músculos que intervienen
en la acción.
La
práctica frecuente, la experiencia,
y determinados ejercicios permiten lograr
una forma de empuñar bien firme y
poder mantenerla justo antes de que comience
a percibirse un temblor.
c.
No deberá cambiarse la firmeza con
que se empuña debido a que una variación
en la presión afectará en
forma perjudicial la alineación de
las miras. Apretar más o menos la
empuñadura a partir de una sujeción
dada hará que las miras pierdan su
alineación. La presión ejercida
debe mantenerse constante. Tampoco puede
variar en más o en menos a medida
que se presiona la cola del disparador,
ya que también se afectará
la alineación.
d.
El dedo que presiona el gatillo o cola del
disparador debe aplicar una presión
directa sobre él, como una acción
independiente, completamente libre de la
acción de los otros músculos
de la mano que empuña el arma. El
dedo que presiona el gatillo no debe tocar
la cacha o la armadura de la pistola debido
a que sumará fricción y roces
al apretar el gatillo. Disparar en seco
varias veces, observando cuidadosamente
el guión.
Si se mueve en el momento en que se realiza
la percusión, momento en que cae
el martillo (o cuando zafa el percutor),
colocar el dedo sobre el gatillo más
a la derecha o a la izquierda, más
arriba o más abajo de su parte frontal.
Reitera
el tiro en seco y ajusta la posición
del dedo hasta que la liberación
del disparo (sin bala) no cause un movimiento
evidente del guión percibido en la
entalladura del alza.
e.
No puede existir ninguna variación
en la forma de empuñar entre un disparo
y otro, entre series de disparos, día
a día y así sucesivamente:
la forma de empuñar debe ser siempre
igual. En el análisis final, existe
una sóla forma correcta de empuñar
para cada tirador. Cada tipo de arma, calibre
.22, .38 y .45 tienen sus particularidades
y el tirador debe adaptarse a cada una de
ellas.
La
forma adecuada y correcta de empuñar
el arma puede descubrirse mediante prueba
y error, práctica y análisis.
Debe convertirse, por su práctica
reiterada, en una acción familiar
que eventualmente pueda ser realizada sin
demasiada dificultad. Cuando el tirador
experimentado verifica su empuñe
antes de comenzar a disparar, raramente
necesita algún ajuste.
Una
de las más frecuentes variaciones
en la forma de empuñar que tienen
los nuevos tiradores consiste en sujetar
el arma ligeramente desplazada a la derecha
o a la izquierda del centro del blanco.
Como resultante, la colocación del
dedo en el gatillo será diferente,
con la posibilidad o riesgo de no cumplir
con el requisito que el gatillo debe ser
presionado en forma recta, hacia atrás.
f.
El modo de empuñar debe ser tan cómodo
como sea posible. Los músculos de
la mano y de la parte inferior del brazo,
luego de que ha transcurrido suficiente
tiempo para que la mano se acostumbre a
la tensión adicional, puede experimentar
un cierto grado de incomodidad respecto
de la forma en que la pistola se coloca
en la mano. Si la sujeción es dificultosa
y posiblemente torcida y los músculos
de la mano continúan cansándose
fácilmente, busca otra solución
o emplea algún dispositivo para ejercitarte
en el fortalecimiento de la mano.
Para
evitar la aparición de dolores, ampollas,
callos y desgarros en la piel, debes reducir
la tendencia de la piel a quedar estirada
al empuñar. La piel que queda tirante
puede también ejercer una fuerza
o una tensión sobre la pistola de
forma tal de producir desvíos en
los aparatos de puntería.
Resulta
de vital importancia lograr un equilibrio
entre el estiramiento de la piel y de la
acción de los músculos de
la mano que empuña la pistola. Debe
existir un contacto directo entre la piel
de los dedos y de la palma de la mano y
las superficies del armazón y de
las cachas del arma cuando se le aplique
presión a esta última, no
una presión lateral, deslizante o
con roces.
G.
La fuerza del retroceso debe ser controlada
mediante su transmisión directa hacia
atrás, directa contra el brazo. El
retroceso contra la base del pulgar, lo
cual hace que el arma gire o se torcione
en la mano permite un desplazamiento en
la forma de empuñar o la flexión
de la muñeca. Cualquiera de estos
eventos perjudica la recuperación
rápida del arma luego del retroceso
durante las series temporizadas y las de
tiro rápido (20 segundos y 10 segundos).
La pistola debe sostenerse mediante una
sujeción normal, no por un empuñe
envolvente que intente presionar la empuñadura
mediante una sujeción semejante a
una funda. Los mejores puntos de presión
para mantener los aparatos de puntería
alineadas se encuentran an las cachas semi-planas
a ambos lados de la armadura de la pistola.
Sin
embargo, la mano no puede ejercer la misma
presión sobre cada una de estas superficies
en forma simultánea y esa presión
no puede controlar la acción del
retroceso. En consecuencia, los puntos de
presión obvios de la mano que canalizarán
los efectos del retroceso directamente hacia
atrás y que permiten mantener las
mismas alineadas con relativa facilidad
son: los huesos centrales de los 3 dedos
inferiores de la mano, la porción
superior de la base del pulgar que se apoya
en la cacha, el hueco en el centro de la
palma de la mano, y, por último,
las articulaciones en la base o naciente
de los 4 dedos.
Los puntos de presión primarios sobre
una pistola .45 son: la superficie frontal
de la empuñadura y las superficies
compuestas por el estuche del muelle real
y del seguro de empuñadura (Recomendamos
leer los artículos de la Revista
DeporTiro Online: Los Resortes de las Pistolas
Semiautomáticas y Secretos para Iniciarse
en el Tiro de Competición). Los puntos
secundarios son: la parte superior sobre
la cacha del lado izquierdo, cerca del retén
de corredera y la curva delantera de la
cacha derecha, a cada una de las cuales
debe aplicarse igual presión para
evitar el aflojamiento de toda la sujeción,
y para mantener las miras alineadas.
Mantener
el arma sujeta durante demasiado tiempo
sin una relajación ocasional producirá
un cansancio prematuro. El cansancio impide
el control. Una fuerza excesiva en el empuñe
para controlar el arma asegura la presentacia
de cansancio si la mano es débil.
Una fatiga indebida en los músculos
de la mano y del antebrazo causarán
una aplicación irregular de la presión
sobre la cola del disparador. El nivel de
control del temblor desciende de tal forma
que el tirador no puede sostener firme la
pistola, aún durante algunos segundos,
mientras presiona el disparador.