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El
Rifle Calibre .54
Randy D. Smith

En
estos días, en donde se vuelven cada
vez más populares los fusiles de avancarga
de alto rendimiento –los nuevos calibres
.45 para tiros a distancias extremas, cargas
mágnum y fusiles de avancarga para
pólvora sin humo- el .54 parece languidecer
lentamente en el horizonte.
Las estadísticas
recientes indican que los fusiles calibre
.50 y .45 representan el mayor porcentaje
en el mercado de nuevos fusiles. Claramente
el .54 ha disfrutado tiempos mejores, pero,
¿es realmente el dinosaurio de la avancarga
tal como algunos lo imaginan? Son muchos los
tiradores aficionados al .54 que deben sentirse
muy apenados por la mala prensa que recibe
este calibre ya que es una excelente alternativa
para la caza mayor y para, prácticamente,
cualquier propósito venatorio. Aún,
en los Estados Unidos, es una elección
muy popular en las zonas de las Montañas
Rocosas para la caza del venado rojo y para
especies peligrosas en donde el poder de volteo
de los grandes proyectiles cónicos
resultan ser una necesidad. Yo empleo un .54
para tales situaciones.
El
uso de sabots y de cargas denominadas “mágnum”
son, ambos, los principales responsables en
la caída de la popularidad del calibre
.54. Disparar un proyectil calibre .54 de
arma corta en un grueso sabot plástico
quita, en cierto grado, el potencial de precisión
de este calibre y puede resultar difícil
de cargar. Los proyectiles cónicos
de gran peso calibre .50 también convierten
al .54, un calibre redundante.
A
pesar de ello continúa siendo una elección
popular para la caza mayor del oeste y del
ciervo mula (Odocoileus hemionus,
Venado bura). Estoy convencido que el .54
tiene varias características únicas
y positivas. No solamente es una buena elección
para cazar sino también, en muchas
situaciones, puede ser la elección
correcta.
El
.54 es capaz de ofrecer una precisión
excelente con una amplia variedad de proyectiles.
Yo elegí cuatro fusiles calibre .54
para probar el potencial de precisión
con diferentes cargas.
Elegí
un Marlin MLS-54, ya fuera de producción,
por su estriado con paso especial de 1:28
pulgadas (1 giro en 28 pulgadas). Convertí
el fusil a ignición por percusión
convencional a fulminante de mosquete usando
una chimenea –o niple- standard con
rosca ½ x 28 Thompson/Center in-line.
Mi
segunda elección fue un fusil Traditions
Evolution de acción a cerrojo con fulminante
tipo 209 –de escopeta- con el paso de
cañón convencional: 1:48”.

Fusil
de percusión lineal Traditions Modelo
Evolution calibre .54
Ambos
eran fusiles nuevos con cañones construidos
en acero inoxidable, culatas sintéticas
y aparatos de puntería abiertos estándares.
Mi tercer fusil fue
un económico Traditions Springfield
Hawken con martillo lateral e ignición
con cápsulas convencionales nro. 11,
paso 1:48” y aparatos de puntería
abiertos del tipo “clásico”.

Por
último, elegí una carabina de
Cabela´s deportivizada Hawken Hunter
de percusión con cápsulas nro.
11, paso de cañón 1:24 pulgadas,
y cañón corto, de 21 pulgadas
de largo y aparatos de puntería metálicos,
abiertos y regulables.

Carabina
Cabela´s Hawken Hunter calibre .54
Como
propelentes empleé las siguientes pólvoras:
Pyrodex RS, Goex FFFg y tacos de Pyrodex de
60 grains cada uno, calibre .54.
Ambos rifles “in-line”
(con sistema de percusión lineal, modernos)
estaban provistos con bípodes Harris
y fueron disparados desde un apoyo sólido
a un blanco ubicado a 70 yardas. Cada tres
disparos se pasó un calepino de limpieza.
Nadie pasa un calepino de limpieza luego de
cada disparo mientras está cazando
en el campo. Elegí un blanco ubicado
a una distancia de 70 yardas debido a que
representa la máxima distancia a la
que puedo disparar consistentemente con aparatos
de puntería abiertos. No les monté
a los fusiles una mira telescópica
debido a que la mayoría de los Estados
del Oeste obligan a usar exclusivamente aparatos
de puntería metálicos durante
la temporada especial de caza con avancarga.
Como
fusil a comparar en calibre .50, elegí
un Traditions Pursuit con paso de cañón
1:28 pulgadas y un alza ortóptica Williams
WGRS.

Fusil
de percusión lineal Traditions Pursuit
El
.54 es un calibre superior para el cazador
que emplea proyectiles esféricos, con
calepino. No son pocos los fusiles disponibles
con martillos clásicos, el Lyman Deerslayer,
el Traditions Woodsman, el Hawken deportivizado
de Cabela´s y varios otros fusiles en
el tradicional estilo del “Hawken”.
Con un estriado de paso 1:48 pulgadas un fusil
de percusión lineal tal como el Traditions
Evolution calibre .54 maneja con eficacia
desde proyectiles esféricos hasta cónicos
y sabots. No encuentro ningún argumento
que justifique alguna superioridad del calibre
.50 por sobre el .54 al disparar con balas
esféricas. A 100 yardas, una bala esférica
calibre .54 disparada desde un cañón
de 28 pulgadas de longitud ofrece 520 libras/pie
de energía con una carga de 110 grains,
prácticamente 32 libras más
de energía que una bala esférica
disparada por un calibre .50. Varias temporadas
cazando ciervos con un calibre .54 me convencieron
que es más letal que un .50, empleando
este tipo de proyectiles.
En
este mundo en el que se han puesto de moda
los rifles de percusión “lineal”,
“mágnum”, tendemos a olvidar
el rendimiento del que es capaz un fusil de
avancarga “primitivo”.
Como
ejemplo de la capacidad de un fusil de percusión
con proyectiles esféricos, cargué
un Hawken modelo Springfield de Traditions
con 85 grains de pólvora negra Goex
FFFg y disparé dos grupos, a setenta
yardas, con balas esféricas Buffalo
de 220 grains envueltas en calepinos y la
Maxi-Bala de 338 grains de la misma firma.
El grupo de las balas esféricas fue
de dos pulgadas y el de las Maxi-Balas superó
ligeramente las dos pulgadas. Sabía,
por experiencias pasadas, que esta carga funcionaba
muy bien. No recuerdo cuántos ciervos
he cazado con esta carga para balas esféricas
en los últimos 25 años, pero
fueron ciertamente, muchos. En situaciones
reales durante la práctica de la caza
del ciervo de cola blanca, este grado de precisión,
confiabilidad, poco retroceso y balística
terminal convierte a la combinación
de fusil y carga en una elección excelente.
El
.54 también es una elección
adecuada para la caza mayor de animales grandes
y peligrosos. Cazar venados rojos, renos,
osos, cerdos salvajes y los grandes ciervos
mula demandan la capacidad de abatir presas
de este tipo que solo poseen los proyectiles
pesados. Si bien es común leer de cazadores
que han capturado estos animales con fusiles
calibre .50 empleando sabots y balas tan livianas
como las de 240 grains, personalmente creo
que tales tácticas se encuentran bordeando
el límite del desempeño práctico
de un arma de avancarga, ya que la eficacia
en la caza con estas armas se potencia enormemente
usando proyectiles de gran peso.
Empleando
la conocida fórmula de “Pondoro”
Taylor indicadora de un factor denominado
TKO (la cual tiende a favorecer el peso del
proyectil en oposición a su velocidad),
intentaré mostrar el verdadero potencial
del .54.
La
fórmula considera el peso del proyectil
en libras, es decir, el peso en grains dividido
7000, multiplicado por la velocidad expresada
en pies por segundo y por el calibre en milésimas
de pulgada. Esto da origen a un valor o índice
que puede ser relacionado con otros valores
para reflejar el poder de letalidad de un
proyectil/carga dada. Por ejemplo, un .375
Holland & Holland Magnum, considerado
el cartucho básico para todo propósito
para la caza africana, impulsando un proyectil
de 300 grains (dividido por 7000), multiplicado
por la velocidad de 2560 pies/segundo y por
el calibre .375 pulgadas, produce un valor
TKO de 41.
El proyectil de 425
grains Buffalo (dividiendo 425 por 7000, multiplicado
por la velocidad de 1370 pies/segundo y por
el calibre: .540 pulgadas) produce un TKO
de 44. Pero, esto es energía a corta
distancia y, por supuesto, el .375 Holland
& Holland tiene la ventaja de una mejor
trayectoria a distancias largas y la posibilidad
de disparos sucesivos en breve tiempo. A 100
yardas, sin embargo, la carga de 425 grains
aún tiene un TKO de 32, un valor comprendido
dentro del rango de energía o momentum
de un proyectil de 150 grains disparado por
un .30-06.
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