Con
todas las ópticas de combate cercano,
no solamente les resultó posible efectuar
los disparos con ambos ojos abiertos a quienes
nunca lo habían hecho antes, sino que
este tipo de tiro se puede llevar a cabo naturalmente,
sin preparación previa.
Como
implica la nomenclatura, es en los combates
cercanos donde las miras de punto rojo y las
holográficas demuestran realmente sus
prestaciones. Con la Aimpoint y la EOTech,
que carecen de paralaje y permiten una visión
directa, la localización de los blancos
fue muy rápida. Usando la CQ/T, se
tiene, inicialmente, la sensación de
estar observando a través del ocular
de una mira telescópica tradicional,
pero con 1x (un aumento), el ojo se orienta
con facilidad dentro del retículo altamente
visible y su círculo envolvente. Ese
retículo, muy visible bajo condiciones
de luz diurna, es extremadamente fácil
de distinguir cuando el punto, de color ámbar,
se enciende. (Dispone de 12 posiciones de
intensidad de brillo, regulables mediante
una torreta colocada sobre su parte superior,
justo por delante del ocular).
En
donde la Leupold ganó terreno fue en
el tiro a 200 yardas. La variación
de sus aumentos se logra girando el cuerpo
del ocular. Más allá de la marca
de 200 yardas, nuestros tiradores coincidieron
en que el punto debería tener un tamaño
menor.
Disparando
con apoyo a 10, 100 y 200 yardas, respectivamente
–con las miras de combate cercano montadas
sobre el AR-15 de cañón pesado-
todos nuestros tiradores mantuvieron sus impactos
dentro de la diana de los blancos NRA para
pequeño calibre. Los disparos más
precisos a las distancias más largas
fueron posibles con la EOTech debido a su
punto de 1 MOA, especialmente con su punto
fijado en su nivel más bajo de brillo.
Esa mira demostró sus prestaciones
cuando se disparó a platillos de escopeta
a mano alzada, sin apoyo.
A
distancias más largas, más allá
de las 300 yardas, nuestra evaluación
de este tipo de dispositivos ópticos
fue más por diversión que por
precisión, con la mayor parte de los
disparos efectuados con apoyo a blancos que
nos daban una gratificación instantánea:
bidones plásticos llenos de agua. Usando
una elevación de la mira “a ojo”
(también llamada “estilo Kentucky”),
una vez que los tiradores lograban estimar
la misma, los impactos fueron muy consistentes
con la EOTech con su punto de 1 MOA. Los impactos
fueron considerablemente más dispersos
con la Aimpoint ya que el punto de 4 MOA tendía
a semejar un globo enorme proyectándose
por encima del blanco tan alejado. (Aimpoint
también distribuye una unidad con punto
de 2 moa, un modelo de 3x y un accesorio que
ofrece una potenciación de 3x –aumentos-
que no probamos).
Y
para las tres miras, el contraste y las condiciones
de luz ambiente resultaron irrelevantes, dados
los amplios rangos de brillo, a voluntad del
usuario, de sus retículos internos.
En una virtual oscuridad, con el retículo
en su intensidad más baja, estas miras
resultaron muy efectivas. En la medida en
que el ojo humano puede visualizar un blanco,
la mira es útil.
Esto
ofrece una gran ventaja en bajas condiciones
de luz por encima de las miras metálicas
–aún si se toma en cuenta solamente
la confianza percibida por el tirador. Sin
embargo, la naturaleza radical de las condiciones
de combate nos lleva a un punto crítico.
Todos estos instrumentos pueden romperse y
las baterías pueden agotarse, de manera
que el conocimiento en el uso de las miras
metálicas aún resulta importante.
Con esto en mente, pusimos a cero las miras
ubicadas en la manija de transporte de nuestra
versión civil del M4, así como
también un alza muy práctica,
rebatible, marca GG&G.
Además
de probar la EOTech y la Aimpoint bajo condiciones
normales de luz, las usamos con un PVS-14
–el monocular de tercera generación,
y múltiples usos, empleado por las
Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en las
líneas del frente- provisto por GG&G
de Tucson, Arizona. Los modelos de ambas marcas
probados están específicamente
diseñados para montarse frente al PVS-14
sobre el riel Picatinny con el retículo
fijado en niveles de brillo muy tenues provistos
con este propósito que resultan invisibles
al ojo que hace puntería con luz diurna.
Se representa la misma imagen de miras que
normalmente observas, centrada en la fluorescencia
verde del tubo de visión nocturna.
Si existe cualquier tipo de luz ambiente,
el PVS-14 ofrece un sorprendente nivel de
detalle y un contraste bien definido.
Todos
los tiradores fueron unánimes en afirmar
que el punto del CQ/T podría haber
sido más efectivo si hubiera sido más
pequeño. Esa sensación fue más
que remarcada por la disponibilidad de aumentos
de 1-3x de la mira. Todos elogiaron la claridad
de la imagen suministrada por la Leupold.
En bajas condiciones de luz, la iluminación
el círculo amarillo y del punto brindaba
una ventaja considerable.
También
existió una percepción interesante
en las diferentes visiones de los tiradores
en lo que respecta al color del retículo
y de su nivel de brillo. De la misma forma
que le ocurre al 12% de la población
masculina, estoy afectado por una ceguera
parcial o total con respecto a los colores
rojo y verde. Para mi, la Aimpoint, simplemente
desaparecía con los niveles más
tenues de brillo.
Extrañamente,
aunque el láser que proyecta el holograma
en la EOTech es rojo, el problema no se repetía
con esa unidad. Uno de nuestros tiradores
usó esta mira con gran efectividad
con una intensidad de brillo que ninguno de
nosotros podía siquiera llegar a visualizar.
Los
anteojos, que pueden alterar la percepción
de la puesta a cero entre diferentes tiradores
debido al paralaje presente en las miras telescópicas
tradicionales, no tuvieron ningún efecto
sobre el punto de impacto para ninguna de
las ópticas de combate cercano. El
círculo exterior y las líneas
de contorno marcadas en la EOTech fueron de
gran ayuda para estimar la distancia y la
elevación “intuitiva” por
encima del blanco, al igual que la potencia
variable de la CQ/T.
Aunque
ninguna de las unidades de combate cercano
fueron concebidas para disparos a largas distancias,
puestas en las manos correctas, los resultados
de los disparos fueron sorprendentes. Ten
en mente que esta fue, meramente, una introducción
casi de aprendizaje sobre estos dispositivos
ópticos. No tengo dudas que con una
práctica constante y familiarizándose
con el equipamiento, los grupos a mayores
distancias no se presentarán tan dispersos.
Como
miras telescópicas para distancias
medias, tanto la ELCAN y la ACOG tuvieron
muy buen desempeño. La ELCAN, completamente
revestida en goma es bastante grande, midiendo
casi 7 pulgadas (aprox. 18 cm) de longitud,
con un tubo recto de 6 ½ pulgadas (aprox.
17 cm), y 3 5/8 pulgadas (aprox. 9.2 cm) de
altura. Mecánicamente, toda esta mira
es robusta, incluyendo al montaje, que contiene
torretas para correcciones en altura y en
deriva. Las marcas de los clicks de ajuste
son de 1 pulgada para 100 metros. El diámetro
de las lentes del ocular es de 1 ½
pulgadas (aprox. 3.8 cm), y la distancia al
ocular es bastante generosa: 3 pulgadas (aprox.
7.6 cm). Lo que resulta más notable
respecto de la ELCAN es la sorprendente nitidez
y claridad de la imagen presentada a cualquier
distancia.
El
retículo de la mira que probamos está
diseñado para la carabina M4. Tiene
una pequeña cruz simétrica que
parece suspendida en el medio de un amplio
y claro campo de visión. Un retículo
horizontal indica distancias de combate hasta
300 metros, y líneas horizontales más
cortas tienen marcas adicionales para indicar
compensaciones por la caída o “drop”
del proyectil para un rango de distancias
comprendido entre 100 hasta 800 metros.
La
unidad está provista con un tubo prolongador
anti-reflejos roscable en su frente conteniendo
un dispositivo para la reducción de
detección (Tenebraex Corporation’s
Kill Flash). Notamos que el filtro color ámbar,
que bloquea el brillo que puede reflejar la
posición del tirador, pudiendo ser
identificado por un combatiente enemigo, realmente
funciona para incrementar también la
profundidad de campo bajo condiciones de luz
extremadamente intensas. En todas nuestras
pruebas de precisión, resultó
gratificante usar esta mira en todo sentido.
Si
el término “grande” describe
a la ELCAN, la ACOG de Trijicon puede describirse
como “pequeña”. Si silueta
cónica es inconfundible. La mira mide
solamente 5 pulgadas de longitud (aprox. 12.7
cm), con un ocular de diámetro 1 ¼
pulgadas (aprox. 3.18 cm), sin embargo ofrece
un campo de visión muy brillante y
claro.
Pero
“pequeño” es el término
que usaron nuestros tiradores para describir
el retículo de la mira ACOG. Si bien
no puedes perder de vista al retículo
de la ELCAN, la “v” invertida
de la ACOG de tonalidad roja/ámbar
en el extremo de una línea central
vertical delgada y rodeada por los indicadores
de compensación de caída del
proyectil, prácticamente se pierde
al primer golpe de vista. Sin embargo, una
vez acostumbrados, nuestros tiradores apreciaron
sus prestaciones. Desde el banco. Tanto la
ACOG como la ELCAN produjeron grupos muy satisfactorios
en todas las distancias de prueba.
Los
impactos en los blancos tipo silueta NRA estuvieron
consistentemente centrados, y la mayoría
de los disparos efectuados sobre los bidones
con agua a 300 yardas produjeron con facilidad
los resultados deseados. La “v”
invertida de la ACOG, que está concebida
como una mira de combate a 300 yardas, es
alimentada tanto por una pieza de tritio interna
o por un un tubo de fibra óptica colocado
sobre la parte superior de la mira.
Los
puntos de regulación de la ACOG son
definidos, cada clic en altura o en deriva
desplaza el punto de impacto 1/3 de MOA. Por
extraño que parezca, para disparos
a corta distancia, los retículos de
ambas miras, también dirigían
la visión al centro de la imagen de
miras, haciendo posible el uso de emergencia
de combate cercano de estas miras de 3.4x
y 4x bajo situaciones de poca luminosidad
pero de alto contraste. Pero toma tiempo acostumbrarse
a ellas.
Para
aquellos entrenados en disparar con cualquier
nivel de aumentos en su mira telescópica
con ambos ojos abiertos, el uso de estas ópticas
para disparos instantáneos resultó
sencillo. Para otros, con dominancia diestra
o zurda en sus ojos bastante pronunciada,
los ejercicios resultaron mucho más
difíciles.
Las
condiciones de luz para nuestras pruebas de
tiro variaron desde un bajo contraste, nublado,
bajo niebla y lluvia, con niebla espesa y
abundante lluvia, hasta luz diurna muy brillante
con un, extremadamente alto, nivel de contraste.
También disparamos durante el crepúsculo
y el ocaso. El retículo iluminado de
la ELCAN resultó muy efectivo con luz
ambiente difusa y oscura. El retículo
de tritio de la ACOG no resultó satisfactorio
hasta que se dieron condiciones de luz bastante
pobres, prácticamente cercanas a la
oscuridad, pero la “v” invertida
iluminada foto-óptica es muy efectiva
en la medida en que exista cualquier tipo
de luz ambiente.
Sobre
el papel, a 100 y 200 yardas, ambas miras
resultaron excelentes. Montadas sobre el fusil
de cañón extra pesado DPMS se
desempeñaron por encima de nuestras
expectativas. Nuestros tiradores comentaron
sobre la absoluta claridad percibida a cualquier
distancia, y la aparente ausencia de problemas
de paralaje a largas distancias con ambas
miras.
Fui
el único tirador que tenía experiencia
previa en el uso de la ACOG, habiendo disparado
con ella en el centro de entrenamiento de
la compañía en Fredericksburg,
Va. Las más impactantes fueron las
ACOGs de 3x y 4x, las cuales usé montadas
en la carabina M4 y sobre una H&K MP5
a corta distancia, con resultados altamente
satisfactorios.
Mi
segunda experiencia con esta mira fue en Fort
Benning, Ga., como invitado por la Unidad
de Tiro de Precisión del Ejército
(U.S. Marksmanship Unit) en Junio de 2004
junto con el legendario tirador del Ejército
Hill Blankenship (con categoría “Distinguido”
en fusil, escopeta y pistola), al cual le
fue presentada la mira Trijicon. Luego de
completar esas pruebas estábamos listos
para disparar a 300 yardas en un polígono
de pruebas extraordinariamente preparado,
Blankenship resultó muy impresionado.
Mientras
caminábamos en el complejo de tiro,
observó a un blanco que estaba a una
distancia de unas 600 yardas y expresó
que las tropas provistas con ACOGs debían
tener una ventaja notable sobre los soldados
que habían participado en las guerras
del pasado sin ser provistos de equipamiento
semejante.
Luego
de haber dicho y realizado todo para evaluar
las ópticas que probamos, todos los
tiradores que participamos en el evento coincidimos
en un punto: si cualquiera de nosotros estuviéramos
en un día duro, bajo los rigores del
combate, desearíamos contar con la
ventaja de las miras ópticas.