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Home - Sección Óptica: Ahorre Tiempo, Problemas y Munición - Use un Colimador - I

 


Ahorre Tiempo, Problemas y Munición

Use un Colimador

Primera Parte *

Especial Revista DeporTiro

 

 

Generalmente transporto un montón de accesorios al polígono, tantos, de hecho, que tuve que pedirle a mis padres prestada su camioneta para transportar todo. Algunos son elementos “opcionales”, otros son superfluos, pero hay algunos accesorios de los cuales no puedo prescindir. Un colimador, para mi, pertenece a esta ultima categoría, o a cualquier otro tirador que desee ahorrar tiempo, problemas y municiones.


¿Alguna vez efectuó un disparo de prueba a un blanco a 150 metros de 30 cm x 45 cm y erró por amplio margen? A todos nos pasó alguna vez. Después de todo, estamos limitados a disparar al extremo izquierdo, al derecho, arriba y abajo hasta que obtengamos un impacto en el papel para proceder a ajustar la mira telescópica. El pensamiento de derrochar municiones valiosas me tuvo preocupado toda la noche, y un colimador haría que el primer disparo estuviera cerca del centro prácticamente el 100% de las veces. También le ahorra el dolor de cabeza de tratar de determinar cual fue el orificio más reciente entre docenas de otros impactos en el blanco que se encuentran, seguramente, dispersos en toda su superficie.


Existen toda clase de colimadores, el cual, por definición, es un dispositivo que reduce un haz de particulas u ondas. Los oncólogos lo usan para enfocar las ondas radiactivas sobre las células cancerigenas, la industria usa colimadores para enfocar los lásers.


Cuando se aplican al mundo de las armas, los colimadores usan ciertos recursos ópticos para emular un blanco distante sin introducir paralaje a la ecuación. El dispositivo permite que uno pueda calibrar una mira telescópica de manera que quede alineada con el ánima o eje del cañón del arma. Más concretamente, un colimador crea un blanco imaginario a 100 yardas (la unidad de medida depende del origen de los colimadores, sin embargo, prácticamente todos generan una imagen a esta distancia indicada, lo cual es un factor a tener en cuenta al colimar para 300 metros, por ejemplo) usando solamente la longitud del cañón del arma, una superficie reflectiva y algunas lentes, y logra hacer que la mira telescópica y el ánima del cañón estén apuntados en la misma dirección sin siquiera efectuar un disparo.


Muchos colimadores usan un eje expandible o ejes específicos de un determinado calibre —también se los denomina en inglés —"arbor" o "spud"- que se coloca en forma ajustada dentro del ánima y sobre el cual se fija el dispositivo colimador.

 

Al observar a través de la mira, una grilla o retículo se presenta ante la vista. Es solamente cuestión de rotar las torretas de la mira en deriva o elevación de manera que el reticulo se alinee con el retículo del colimador o el centro de la grilla.

La mira telescópica y el ánima quedan alineadas, pero debe tener en mente que los dos ejes son paralelos o convergen en algún punto que puede o no coincidir con la trayectoria exacta y necesaria del proyectil.

Algunos otros factores, incluyendo la altura en la que esta fijada la mira sobre el cañón y pequeños errores de alineación hacen que esta regulación no se necesariamente perfecta el 100% de las veces.


Siempre deberá ajustar en forma fina el arma, de manera que el retículo y el punto de impacto del proyectil se encuentren en el mismo lugar. Habiendo trabajado en muchas armerías, muchas veces alinee el conjunto arma-mira y me sorprendí muchas veces al ver la cantidad de usuarios que creían que el arma estaba lista para ir a cazar. Los factores antes mencionados y el error inducido por el tirador usualmente se reducen a un par de pulgadas a 100 yardas.


Mis rifles, usualmente se encuentran en el rango de 3 pulgadas (7,5 cm) aproximadamente, pero nunca he puesto a cero en forma perfecta una mira luego de aplicar un colimador.

 

 

Revista DeporTiro


Recomendación: para mejorar aun más la acción del colimador la espiga que se introduce en el ánima del cañón debe quedar firmemente ajustada y lo mismo ocurre con el colimador al momento de fijarlo a la espiga.


Simultáneamente debe colocarse la mira en su máximos aumentos y ajustar el foco del ocular para que el retículo se vea completamente claro y si la mira telescópica tiene ajuste de paralaje es ideal colocarlo a la posición infinito, salvo que se pierda nitidez del retículo del colimador, en cuyo caso se ajustara el regulador de paralaje a la distancia en la que se va colocar el blanco para poner a cero el arma.


Nuestra experiencia es mucho mejor que la indicada anteriormente, ya que el ajuste con estas recomendaciones rara vez dispersa más de 1 pulgada (2,54 cm), obviando, lógicamente la distancia de tiro —trayectoria real del proyectil contra la linea de mira, que a larga distancia, generalmente no va a coincidir.

 

Existen otras soluciones al problema, siendo muy notable un dispositivo emisor de un haz láser que se coloca en el cañón y luego se desplaza el retículo de la mira al punto de impacto marcado por el láser a una distancia determinada. Algunas fábricas emplean cartuchos falsos o dummies con el laser en su interior, otras usan una espiga con un láser acoplado a ella. He usado ambas y las encontré muy prácticas, pero el sistema, aun debe ser verificado con disparos reales de la misma forma que con cualquier colimador.

 

 

El único factor limitante es la necesidad de disponer de un blanco montado al menos a 25 metros y visualizar el punto del láser, algo que puede ser dificultoso en días con mucha luz solar.


Un colimador no requiere desplazarse al blanco en un polígono, algo que es ventajoso cuando la línea está completa de tiradores y tiene que turnarse con otro tirador para dirigirse hacia allí. Tanto los colimadores y los lásers (cartuchos o montados en el extremo del cañón) son más precisos que el método de prueba y error de observar a través del cañón, y funcionan en aquellos tipos de acciones que no permiten observar en línea recta a través del ánima.


No se olvide de colocar un colimador de cualquier tipo en su equipaje antes de su próximo viaje de caza. Puede resultar de gran ayuda en caso de que el maletín con el fusil sea maltratado, o el rifle reciba golpes o sacudidas. Antes de su viaje, adose el colimador al fusil ya alineado y tome nota donde está ubicado el retículo de la mira telescópica.

De hecho, haga una tarjeta y colóquela en la funda o estuche de su fusil. Una vez en el campamento o en el coto, adose nuevamente el colimador y verifique sus anotaciones. Si la mira se ha desalineado se mostrará en la grilla del colimador. Desplace el retículo a su posición correcta y dispare algunos tiros para verificar su alineación.


Los dispositivos láser pueden ser usados, obviamente, de la misma forma, solamente asegúrese que su blanco esté exactamente a la misma distancia con la que alineó los aparatos de puntería.


Los colimadores son relativamente económicos y, comparándolos con el costo de la munición, o de una cacería, su precio no tiene relevancia, menos a largo plazo. Y de paso, le ahorrará tiempo y ganará en tranquilidad.

 

Revista DeporTiro Online-Reseña historica

John B. Sweany -1887-1983- fue inventor, técnico y diseñador y sus amigos siempre lo conceptuaron como un innovador. Es reconocido como el inventor del colimador óptico para armas, al cual denominó Site-a-Line.

Este instrumento, en un breve lapso, revolucionó completamente la alineación de los aparatos de puntería y aumentó la confiabilidad de las armas ligeras.
Sweany exploró desde dies (o dados) para armar proyectiles hasta mecanismos de disparo, incluyendo la fotografía estereoscópica o bifocal, y sus diseños hoy están en uso por muchas empresas del mundo.


Durante la Segunda Guerra Mundial, Sweany trabajó en el taller de óptica en Mare Island Naval Shipyard en Vallejo, California. Estaba al tanto de un problema real que se hacía evidente en las armas navales: el paralelismo de los cañones en las torres artilladas, en particular los 5-pulgadas-38, un cañón multipropósito para combate naval y aéreo que era comúnmente montado de a pares.


Ningún dispositivo mecánico había resultado satisfactorio para alinear correctamente estos sistemas de armas. Adaptando su colimador para armas ligeras a la tarea propuesta resolvió el problema para la Marina de los Estados Unidos.. Las pruebas de tiro en el mar probaron que los cañones ópticamente paralelos estaban muy cercanos a las tolerancias estipuladas. Las agrupaciones de los cañones colimados dispersaron menos de 10 pies (3 metros) de distancia a 3.700 yardas (3.383 metros)!


La Marina se convenció del método de colimado óptico y todos los barcos de guerra ajustaban periódicamente, por mantenimiento, sus armas en Mare Island. La idea de Sweany habia tenido éxito.

 

Observaciones de relevancia en el uso de un colimador (recomendadas personalmente por su inventor, John B. Sweany:


Cuando las miras ópticas son ajustadas para coincidir con el centro del retículo del colimador en el campo óptico, las últimas 2 ½ pulgadas del ánima del cañón —donde esta fijada la espiga- son las que, en definitiva, tienen mayor incidencia en el control de vuelo del proyectil, y están paralelas con la linea de mira, en este caso se ha encontrado el "cero mecanico". Al disparar en el polígono puede detectarse un pequeño error entre el centro del grupo de impactos y el punto al cual se esta apuntando en el blanco.

Usualmente sólo se requiere una corrección de media pulgada a 100 yardas. Las variaciones en las recargas o municiones u otros factores pueden requerir un ligero ajuste adicional para impactar en el centro.

 

Veamos un ejemplo:

A 100 yardas, si se observa un error menor a 2 pulgadas en sentido vertical y 1 pulgada en deriva, es simple aplicar las correcciones para esta arma recarga en particular y si las miras son luego alteradas de su posición original, solamente deben ser elevadas dos minutos de ángulo y ajustadas un minuto en deriva del “cero” del colimador para centrar el grupo a la distancia mencionada.


Para ajustar la mira a 200 yardas, la deriva será la misma, la elevación será de aproximadamente 2 ½ pulgadas para la trayectoria de un .30-06. Si la mira o los aparatos de puntería abiertos están graduados en clicks de ¼ de minuto, el tornillo del aparato de puntería debe girarse 10 clicks partiendo del ajuste a cero para las 100 yardas. Prácticamente no es necesaria ninguna corrección en esas distancias para aquellas armas que disparan proyectiles con trayectorias más planas o tendidas.


Una creencia errónea es que tanto el colimador como el arma deben estar “a plomo” o perfectamente verticales al realizar la alineación de las miras telescópicas. Sin importar la posición del colimador, tanto que esté hacia arriba o inclinado, por ejemplo, 30 grados, siempre estará paralelo al ánima del cañón. Esto funciona perfectamente bien en cualquiera de estas posiciones inclusive si está inclinado 45 grados tal como puede ocurrir en los rifles dobles o en las escopetas.


Todo aquel que monta una mira telescópica y se decide a colimarla necesita tener un conocimiento básico de las trayectorias de los calibres que está usando. Sabemos que un .30-30 tendrá una caída de un par de pulgadas más que un .270 a 100 yardas, de manera que las miras de un .30-30 deben ser elevadas desde el cero de la colimación por esta caída del proyectil.

Siempre debe agregarse la altura desde el ánima del cañón al centro del retículo de la mira para aplicar correctamente la corrección.


Nunca debe fijarse en forma rígida el arma para alinear las miras ya que cualquier tensión extraña sobre el rifle tendrá un efecto directo sobre su punto de impacto. Para lograr una buena alineación el arma debe ser colimada sosteniéndola con las manos.


Sabemos bien que si se separa la acción de la culata, se realiza la alineación y se vuelve a montar sobre la misma, cambiará el punto de impacto. En las acciones de cerrojo, el cañón y la acción usualmente no se encuentran en la posición correcta de apoyo en la culata independientementede la calidad del “bedding” realizado.

Un buen método para re-asentar la acción que frecuentemente funciona consiste en colocar la cantonera del arma sobre la punta de su zapato pero sin apoyar la misma sobre el piso. Golpee con un martillo de madera o un taco de madera tres o cuatro veces la boca del cañón. En cierto sentido esto simulará el retroceso del arma y asentará las partes metálicas en la madera de la culata. Luego de que esto se haya llevado a cabo se tendrá una lectura de la colimación mucho más precisa, bastante más similar al momento del disparo.


Nunca debe ser apoyado el cañón del fusil sobre un objeto firme, el mejor método es el de sostener el guardamanos o parte delantera de la culata con la mano.

Estas variables mencionadas fuerzan una recomendación importante: cuando se aplica el colimador sobre otra arma, debe hacerse solamente con propósitos orientativos, no comparativos, ya que esa otra arma —suponiendo que está correctamente puesta a cero- no es idéntica a la nuestra, lo cual puede inducir a errores interminables de ajuste.


Por supuesto que un colimador puede mostrar fallas en los montajes, el bedding, el asentamiento de las acciones y de las miras, en forma inmediata.

Cualquier “juego” que puedan tener estos componentes, al observar por la mira se hacen evidentes con claridad.


Para aquellos cañones que presentan algún tipo de curva (salvo los de muy alta calidad, todos tienen alguna curvatura en mayor o menor grado) el colimador no ofrece lecturas erróneas ya que el mismo se encuentra colocado en el extremo del cañón, en esas 2 ½ pulgadas finales que gobiernan la trayectoria del proyectil.


Aquí llegamos a un punto en que debemos conocer forzosamente un tema de magnitudes, algo que se expresa en “minutos de ángulo” y que ha sido reiterado varias veces en la Revista DeporTiro Online. Sweany también lo explica de manera bastante pragmática, veamos.

 

¿Qué es exactamente Un Minuto de Ángulo?

Parece que todos supiéramos qué es concretamente un minuto de ángulo, el problema viene a la hora de explicarlo. Existen, por supuesto, 360 grados en un círculo. Cada grado está compuesto por 60 “minutos” o 1 /60 parte de un grado. Más aún, cada minuto está compuesto por 60 “segundos” o 1/60 parte de un minuto.


Para ser prácticos respecto de este tema, debemos pensar en terminos de yardas cuando analizamos distancias o podemos también pensar en términos de metros (un metro equivale a 39.370 pulgadas), para el caso es igual.
En los polígonos abiertos el 95% de los disparos se realizan a 100 yardas en los Estados Unidos, el otro 5% se realiza a 200 yardas y un pequeño porcentaje dispara a mayores distancias.


En el campo o en el papel, midamos una distancia en forma precisa de 100 yardas con respecto a la boca del cañón. Si tiene un instrumento capaz de describir una “divergencia” del paralelismo de un minuto de ángulo, los dos puntos de estas líneas a 100 yardas deberán estar separadas 1.047 pulgadas. Para simplificar aún más, denominamos “una pulgada” a 100 yardas como “un minuto de ángulo”. Suficientemente cerca del valor real para el objetivo de disparar en el polígono o en el campo.


¿Qué dimensiones tenemos que contemplar para tener este arco? Dicho sencillamente, si uno pusiera un lámina delgada bajo el extremo de un objeto recto y horizontal, elevando ese extremo a una altura de 0.00029 pulgadas se obtendría un minuto de ángulo midiendo desde la base en donde está apoyado ese objeto. Esa cifra de 0.00029 pulgadas es casi 14 veces más delgada que una hoja de papel. Cuando se realiza una colimación se están realmente manejando valores de una fracción de estas magnitudes, generalmente denominadas “tolerancias” en los procesos de fabricación de los componentes.


Los fabricantes de montajes de miras telescópicas generalmente toman en cuenta esto y, generalmente, la base trasera es 0.005 a 0.008 pulgadas más altas para compensar la caída del proyectil para no forzar a que el retículo de la mira se aparte mucho de su centro mecánico. Esto es particularmente aplicable a las miras antiguas que no poseen el recurso de los retículos auto-centrados. Si le importa la precisión, realmente todo tirador debe aprovechar el centro óptico de la mira para lograr el máximo de eficiencia.


Ahora bien, ¿Qué ocurre con las miras abiertas o metálicas? ¿Si 0.00029 pulgadas en una pulgada de longitud equivale a un minuto de ángulo, no cambia este concepto si los aparatos de puntería se encuentran a diferentes distancias entre sí? Sí. En el tiro, hablamos de minutos de ángulo al realizar correcciones en las miras tanto en elevación como en deriva. Para alguna razón desconocida, las distancias entre los aparatos de puntería se denominan “radio de miras”.

Con mis tres Winchester Modelo 70 de competición, los radios miden 32, 33 y 33.5 pulgadas. Para cada giro del tornillo de elevación de 40 clicks, el alza cambia 1/40 de pulgada o 0.025 pulgadas. Con muchas alzas traseras, este desplazamiento equivale a un cambio mecánico de 3 minutos. Un minuto, en consecuencia, implicaría un desplazamiento mecánico de 0.00833 pulgadas o 8/1000 de pulgada. Con un radio de miras de 33 pulgadas, este desplazamiento produciría un cambio en el punto de impacto con respecto al centro del grupo de 1.09 pulgadas a esa distancia. Pensando en términos de 1 pulgada está bastante cerca.


Al medir un M1 Garand, para cada clic de elevación el alza se desplaza 0.009 pulgadas. Al considerar el menor radio de miras del Garand, esto hace que 1 minuto en clics equivalga a un cambio de 1.3 pulgadas a 100 yardas, 2.6 pulgadas a 200 yardas, 3.9 pulgadas a 300 yardas, y así sucesivamente.
De esta forma puede verse que un colimador es un medio muy preciso para establecer una base sobre la cual trabajar. Sin tal referencia, cualquier movimiento que se realice en los ajustes de miras opticas o miras metálicas se realizan desde un punto “incierto”.

 

*Nota: la mayoría de las unidades de medida se encuentran en pulgadas y en yardas. Esto obedece a que la mayoría si no todos, los colimadores, rectifican los haces de luz y proyectan un blanco imaginario a 100 yardas, no a 100 metros. Esto no representa ningún inconveniente ya que una pulgada equivale a 2,54 cm y una yarda a 0,914 metros, 100 yardas equivalen aproximadamente a 91 metros a los fines prácticos del cálculo y a la aplicación de este valioso instrumento.

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